domingo, 30 de diciembre de 2012

sábado, 29 de diciembre de 2012

Hastío


WALKING AROUND

Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de orígen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimiento ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y de mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas
húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la
ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles
intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y
espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y
ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

Pablo Neruda.



SIESTA - PEZ



Nada le pido a la vida,
nada más que una siesta a la sombra.
A la sombra de todos los hombres,
a la sombra de todas sus cosas.
No vendría mal un alma,
entre tanta carne roja.
Escapando del odio y la furia,
refugiándome en vos, mi última droga.
Siesta lávame,
toda esta humanidad en mí,
Que se vaya, que se vaya.
Siesta lávame.

viernes, 28 de diciembre de 2012


Corre un viento helado en ese muelle en el invierno, cuando tomé esa foto.
Es en un pueblo pequeño y solitario. Punucapa es un poco melancólico en invierno.


jueves, 27 de diciembre de 2012

Los Cómplices


Te decía en la carta
que juntar cuatro versos
no era tener el pasaporte a la felicidad
timbrado en el bolsillo,
y otras cosas más o menos serias
como dándote a entender
que desde antiguamente soy tu cómplice
cuando bajas a los arsenales de la noche
y pones toda tu alma
y la respiración
perfectamente controlada,
por mantener en pie tus rebeliones
tus milicias secretas
a costa de ese tiempo perdido
en comerte las uñas, en mantener a raya
tus palpitaciones,
en golpearte el pecho por los malos sueños,
y no sé cuántas cosas más
que, francamente, te gastan la salud
cuando en el fondo
sabes que estoy contigo
aunque no te vea
ni tome desayuno en tu mesa
ni mi cabeza amanezca en tu pecho
como un niño con frío,
y eso no necesita escribirse.

Gonzalo Rojas

miércoles, 26 de diciembre de 2012


Una esquina por la que pasaba todos los días manejando cuando iba a buscar a mi tío al trabajo. Ese gris es poco común en Valdivia. Mañana le tomaré una foto. Mañana le tomaré una foto. Mañana. Sí, mañana.


lunes, 3 de diciembre de 2012

"Me atrevo a decir que en todo el orbe no hay persona que se deleite con tus lágrimas. Pues dime: ¿para qué son? ¿Piensas que tu hermano tiene contra ti el ánimo que ningún otro tiene, queriendo que con tu aflicción te atormentes? Esto no es verosímil, porque siempre te amó como a hermano; y así, aunque quiere que le eches menos, no quiere que te atormentes. ¿De qué, pues, sirve que te consuma el dolor que tu mismo hermano (si es que en los difuntos hay sentidos) desea que se acabe? (…) Corran las lágrimas, pero tenga fin la corriente. Gobierna tu ánimo de tal manera que te aprueben los sabios y tus hermanos. Procura que frecuentemente te ocurra la memoria de tu hermano para celebrarle en las conversaciones y para tenerle presente con la continua recordación. Lo conseguirás si hicieres que su memoria te sea agradable y no dolorosa, porque es cosa natural el huir siempre el ánimo de aquello a que va con tristeza."

Es una de las tantas cosas que le decía Séneca a Polibio, en el libro que le dedicó para consolarlo por la muerte de su hermano; libro por el que llamé a mi mamá hace un poco más de un año, para contarle que al fin lo había encontrado y que lo iba a comprar. Creo que jamás dejarán de sorprenderme las vueltas que da la vida. En este día, ese libro alivia un poquito mi pena por no tenerla junto a mi ni poder volver a abrazarla. Pero como bien dijo Séneca que hay que hacer, hoy y siempre la recuerdo sonriente con esa tremenda bondad que desprendía su mirada.

viernes, 30 de noviembre de 2012

lunes, 7 de mayo de 2012

Alegato y disculpa inicial

I
Ya no me queda nada por decir
Todo lo que tenía que decir
Ha sido dicho no sé cuántas veces.

II
He preguntado no sé cuántas veces
pero nadie contesta mis preguntas
Es absolutamente necesario
Que el abismo responda de una vez
Porque ya va quedando poco tiempo.

III
Sólo una cosa es clara:
Que la carne
se llena de gusanos.

Nicanor Parra